Restauración de retablo de Codès

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Restauración de los retablos del santuario de Nuestra Señora de Codés

    Los trabajos de restauración han durado unas diez semanas (febrero-abril 2019). Las restauradoras han sido Cristina Lacabe y Helena, de la empresa ERPA S.L. Agradecieron las atenciones recibidas, especialmente a la Cofradía y a los ermitaños. Los gastos han sido sufragados  por  la cofradía de Nuestra Señora de Codés.

    Además, comentaron que tanto las tallas como los lienzos son de gran calidad artística. Las obras han recuperado gran parte de la claridad, brillo y belleza originales. Conviene aprender de los errores cometidos en el pasado para no volver a caer en ellos.

El retablo mayor, de 1640, fue obra de Diego Jiménez de Cartijana y Jerónimo Chávarri (ambos de Cabredo) y del dorador Diego de Arteaga. Los retablos laterales datan del año 1654representan a San Pedro (lado izquierdo) y a San Antón (lado derecho).

El deterioro de los tres retablos se ha debido a la suma de varios factores
una plaga de carcoma muy activa, favorecida por la humedad del lugar; 
el desprendimiento de 150 elementos adheridos, afectados por el exceso de temperatura (que afecta 
 a la adherencia del estuco) que también descascarillaba las pinturas;
- el exceso
 de humedad hace que se sobrehidraten los materiales y se desprendan piezas;
- poner cirios y velas muy cerca de los lienzos;
- el uso continuado de velas ha ennegrecido todo;
- se ven elementos mutilados, al quitar el antigua altar de delante del retablo, el antiguo sagrario 

 (lado izquierdo) y la virgen antigua;
- clavos, gotas de cera, barnices con capas muy gruesas y purpurinas que empobrecen las obras;
- cables claveteados de cualquier manera.

Procesos para mejorar dichas alteraciones:

Retirar el polvo de la trasera de los retablos con aspiradoras industriales.
Aplicar un tratamiento preventivo contra plagas, contra polvo y telarañas.
Limpieza química con disolventes especiales para retirar gotas de cera, purpurinas y barnices viejos sin dañar las    piezas originales.
Hacer moldes de las piezas desprendidas, con una resina de gosi.
Aplicar papel Japón con cola adhesiva con calor de plancha.
Estucar los huecos y lagunas, nivelar e integrar las partes coloreadas.
Poner capas de pan de oro.
Aplicar capas de barniz selectivo, satinado suave; en el dorado, con un barniz más fuerte y brillante.
Inhibir óxidos con un estabilizante.
Aplicar protección con una capa acrílica.
Recuperar los colores de la verja antigua: rojos, verdes y pan de oro.
Poner una iluminación adecuada.

Anotaciones tomadas a vuelapluma y resumidas por Juan Manuel Pérez Lanz

 

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