LA NOCHE DE SAN MIGUEL. UNA NOCHE SIN HOGUERA

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En la sección de Historias de Desojo hemos colgado una historia titulada "La noche de San Miguel. Una noche sin hoguera" en la que Luis ÁLVAREZ HERNANDEZ nos relata ,de forma extensa, detallada y gusto literario ,los recuerdos de aquellas horas que tuvieron a Desojo entero, sumido en una atormentada vigilia.

Cada vez que hay una noticia sobre una desaparición ,vemos la trascendencia  que tiene a nivel de los medios de comunicacion, todo el mundo se moviliza, bomberos, policia, cientos de voluntarios... Os imaginàis hace 58 años, en una comunidad pequeña y, no una desaparición, sino cinco, cuàl sería la repercusión, cómo afectó a la vida cotidiana de nuestro pequeño pueblo?

Luis nos invita a rellenar los acontecimientos desde la otra parte: el pueblo, los vecinos, los recuerdos y la angustia que sufrieron aquèl día. Casi todos coinciden en lo ya explicado por Luis. Quiero recoger los recuerdos de Alfio Ciriza, que aquél día cumplió 30  años y era el juez de paz de Desojo, por lo que recuerda perfectamente: " Salí con León y Antonio (padres de Luis y Toñín), al pasar el río vimos las cestas y pensamos lo peor. León dijo:" ¿dónde habràn ido a parar estos pobres?. "Antonio, màs pesimista si cabe, hablaba de que a su hijo lo llevaran a casa, que no le hicieran autopsia, a lo que yo, como juez le comenté que eso lo decidiría el juez. Pasamos como pudimos el río con agua hasta el cuello. Subimos hasta el alto y estuvimos llamàndoles, gritándo junto a la choza, pero era tan grande el ruido que producía el agua y los truenos, tan ensordecedor ,por lo que ni a nosotros, ni a otros que estuvieron por allí les oyeron los chicos. Cuando estàbamos descendiendo oímos a Elpidio gritar:¡¡¡ ESTÀN AQUÍ, ESTÀN ViVOS...."

También os voy a contar mi recuerdo. La imagen que me quedó fue la calle , en la plaza,que había entre la casa de Ricardillo y de mi abuelo era un rio, con el agua  que bajaba a toda velocidad ,pegando a las paredes, un ruido ensordecedor y entrando a casa del abuelo. Yo lo único que hacía era llorar y preguntarle a mi madre cuando iba a parar de llover.

Al lado , en casa de mi tio Teófilo,se inundó toda la parte de los corrales , por lo que tuvieron que trasladar los cochinillos al piso superior.

Supongo que podremos rellenar con otros testimonios esta introducción. Mientras tanto ir a historias de Desojo y recordar, con palabras de Luis, aquella noche de San Miguel en la que no huvo hoguera.

Poli Yàniz Eguilaz